sábado, 12 de enero de 2013

Estrenos 2012 - La Vida de Pi, Ang Lee

Deja volar tu imaginación



Título original: Life of Pi
Año: 2012
Duración:  125 min.
País: Estados Unidos
Director: Ang Lee
Guión: David Magee (Novela: Yann Martel)
Música: Mychael Danna
Fotografía: Claudio Miranda
Reparto: Suraj Sharma, Irrfan Khan, Rafe Spall, Tabu, Adril Hussain, Shravanthi Sainath, Ayush Tandon, Vibish Sivakumar, Gérard Depardieu
Productora: Fox 2000 Pictures / Haishang Films



Si a algo nos tiene acostumbrados el señor Lee es a no saber qué esperar de sus películas. No se define en un genero y estilo concretos sino que tanto le da hacer un drama sobre dos vaqueros homosexuales o una película de acción con guerreros que vuelan. He de reconocer que no las tenía todas conmigo al ir a ver su última película…encima estaba el añadido del 3D, algo que de por sí, de momento, me da un poco de alergia (además para los que nos negamos a ver las películas dobladas no tenemos opción).

Con todo esto me decidí a ir a verla, ya que la curiosidad era mayor que las dudas que me generaban y quería ver cómo el señor Lee había conseguido crear una historia de más de dos horas con un bote salvavidas, un chico y un tigre…



No se debería realizar una crítica a esta película apelando al “me lo creo/no me lo creo” ya que, como bien comenta el protagonista nada más empezar su relato al periodista que le acompaña: “te voy a contar mi historia, después tú decides qué parte te crees y cuál no”. 
La película comienza con un resumen del joven Pi, con una estética “kitsch” y unos personajes más cercanos a la imaginación de “Big Fish” que a una realidad más creíble: la historia del padre con las piscinas, el origen del nombre del protagonista, su relación con las religiones y otras historias contadas de manera muy imaginativa, tal como hacía el padre moribundo de la preciosa película de Tim Burton. 

Tras 40 minutos de historia del joven Pi llegamos al punto clave, el que todo el cine estaba esperando. La familia de Pi, debido a problemas de dinero, se ve obligada a vender los animales del zoo que regentan y emprenden un viaje a Canadá en un barco. Tras una agresiva tormenta (muy logradas las escenas de la tormenta en el barco, toma nota James Cameron) el carguero se hunde y sólo consiguen salvarse Pi y un enorme tigre de Bengala llamado Richard Parker. Alusiones claras al Arca de Noé, el diluvio Universal o incluso a la tierra prometida, en una película de marcado contenido religioso, de hecho el Pi mayor, el que cuenta la historia comenta: “te voy a contar una historia que te hará creer en Dios”.



A partir de aquí, y hasta el final, la película se convierte en una lucha de poderes entre el tigre y el joven Pi que se verán obligados a entenderse para poder sobrevivir. Los miedos, el espíritu de supervivencia, la cercanía de la muerte y la compasión serán los compañeros de viaje del joven protagonista. El film se pierde algunas veces en la tecnología, abusando de ella, aunque en la mayor parte simplemente está al servicio de la historia. 

Película muy recomendable, en la que los sentidos de la vista y oído se verán recompensados y que, si no tienes prejuicios contra el doblaje, se debería ver en 3D. Suerte en los oscars!!!
spoiler:
A modo de SPOILER cabe señalar que no se trata de una película de amistad (cosa que hubiese estropeado de manera significativa el contenido de la película) sino que va mucho más allá, nos intenta explicar que no todas las historias son como nos las cuentan y que, muchas veces optamos por una historia más preciosista para no revelar la verdadera, como pasa con la religión y la búsqueda de Dios, ¿o no? El espectador debe decidir con qué historia se queda. Yo, con la del tigre.

Nota VOSP: 7,1

Estrenos 2012 - En la Casa, François Ozon








Título original: Dans la Maisôn
Año: 2012
Duración: 105 min.
País: Francia
Director: François Ozon
Guión: François Ozon (Obra: Juan Mayorga)
Música: Philippe Rombi
Fotografía: Jérôme Alméras
Reparto: Fabrice Luchini, Ernst Umhauer, Kristin Scott Thomas, Emmanuelle Seigner, Diana Stewart, Denis Ménochet, Jean-François Balmer, Fabrice Colson, Bastien Ughetto, Stéphanie Campion
Productora: Mandarin Cinéma





El cine francés está de moda en 2012, primero fue Intocable, después vino la comedio El Nombre, poco más tarde Holy Motors arrasó en Sitges y, por último, En la casa (Das la Mâison, 2012) ganó en San Sebastián y Toronto.
La primera escena de En la casa (Das la Mâison, 2012), genialmente concebida, nos hace pensar que estamos ante un instituto cualquiera de una ciudad cualquiera con unos alumnos cualesquiera, con lo que el autor parece querer decir que el contenido de la película se podría extrapolar fácilmente a otras situaciones, a otros personajes, a otras inquietudes.

Germain, un novelista frustrado que ejerce de profesor de literatura en un instituto, está harto de la mediocridad que desprenden sus alumnos (cultura de “pizzas y móviles”), los cuales no muestran ningún interés hacia su asignatura, ni hacia ningún tipo de inquietud en general. Todos excepto un alumno, Claude García, que despierta su curiosidad con intrigantes relatos sobre las incursiones en la casa de un compañero de clase (Rapha) y su familia de clase media aburguesada. El profesor recobra la ilusión por la enseñanza y se empeña en enseñar a Claude todo lo que sabe sobre la composición de un buen relato. El problema vendrá cuando Claude fuerce demasiado la situación en casa de su amigo Rapha para indagar en los personajes de sus relatos, mientras que Germain se va enganchando cada vez más a la necesidad de saber lo que ocurre dentro de la casa.




A veces cómica, a veces turbadora, a veces sensual, la película mezcla de forma muy inteligente la realidad con la ficción, confundiéndola de manera constante durante toda la película. Ya nos avisa Ozon en un plano en el que el profesor y su mujer van al cine, donde da la sensación de que los espectadores son la película que se proyecta y al revés, poniendo de manifiesto que el cine crea una falsa realidad, una ilusión, no una realidad transcendente.

La parte cómica corresponde a una crítica al papanatismo en el arte y, por extensión, al acercamiento banal al arte contemporáneo que se le da en el cine actual. Los diálogos a este respecto, podrían haber sido pensados por el mismo Woody Allen, ya que rebosan buen humor, inteligencia e ironía a partes iguales (fantástico el momento en el que nos presentan la obra de un pintor que no pinta sino que describe sus cuadros). Existe también, ya dentro de la casa y dentro de los relatos de Claude, una reflexión sobre la sociedad burguesa, mediocre, que pasan por sus vidas vacías de puntillas, carentes de algún tipo de interés (el olor de la clase media)y con la necesidad de aparentar ante la sociedad.

La parte turbadora viene del voyerismo al que incita la película, la necesidad de saber qué pasa dentro de la casa, de llevar a sus inquilinos al límite, de inmiscuirse en sus vidas…Germain, su mujer y, por supuesto, los espectadores quedan atrapados por esa necesidad de saber, de escapar de la realidad mediante el conocimiento de las vidas ajenas. Ozon expone provoca un irrefrenable deseo de saber qué pasa en la historia y sus protagonistas, convirtiéndolos en personajes de ficción dentro de una realidad (la del chico y el profesor). Todo esto visto desde los ojos de Claude, mientras su voz (en off) narra los diferentes relatos, con lo que no sabemos en ningún momento si lo que está pasando es real o no.

Por último, el tercer ingrediente de este sabroso cocktail, es la sensualidad que desprende la película en algunas escenas realmente mágicas. Claude, en su deseo de explorar al límite los personajes, acaba sintiendo deseos sexuales hacia la madre de Rapha, probablemente motivados por su obsesión por el personaje creado, más que por impulsos reales (un juego más entre la realidad y ficción), lo que desencadena una serie de desencuentros a un lado y otro de la casa (sin saber a ciencia cierta qué sucede en el plano real y qué en el imaginario). La sensualidad, incluso sexualidad, que arrojan algunas tomas es fantástica, jugando con el espectador, seduciéndolo, pervirtiéndolo y manipulándolo.









En la parte técnica, la cámara da la sensación de estar siempre donde debe estar, planos que muestran exactamente lo que debemos de ver y que dejan intuir lo que pasa fuera de ellos. Los actores, especialmente Fabrice Luchini en el papel del profesor, están muy bien dejando la sensación de que son los perfectos para cada papel. Destacar también la banda sonora de Phillipe Rombi, que forma una perfecta sintonía con la película, funcionando perfectamente como elemento narrativo y encajando como un guante en cada escena. 

En resumen, un genial juego entre la historia que narra la película (el alumno y el profesor) mezclada con la ficción (supuesta) de los relatos de Claude. Una película en la que todos los elementos están mezclados de una forma ingeniosa e inteligente, sin despreciar al espectador, y donde el final de la película es un universo abierto, donde también se dan cabida las interpretaciones personales. Ya lo dice Claude en la última escena, en un sabroso guiño a La Ventana Indiscreta de Hitchcock, donde profesor y alumno inventan una historia sobre dos personas que discuten en un balcón (“¿por qué tienen que ser gemelas?, hagamos la historia más interesante”)…todo es susceptible de ser cambiado por el bien de la historia, con el propósito de hacerla más interesante para el espectador. 

Una película de esas que duermen varias noches contigo, en la que se anima al espectador a sacar sus propias teorías y conclusiones y que hace necesario más de un visionado para apreciar todos los detalles.

Nota VOSP: 8,1

Estrenos 2012 - Argo, Ben Affleck


La película jamás rodada.


Título original: Argo
Año: 2012
Duración: 120 min.
País: Estados Unidos
Director: Ben Affleck
Guión: Chris Terrio
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Rodrigo Prieto
Reparto: Ben Affleck, John Goodman, Alan Arkin, Bryan Cranston, Taylor Schilling, Kyle Chandler, Victor Garber, Michael Cassidy, Clea DuVall, Rory Cochrane, Scoot McNairy, Christopher Denham, Kerry Bishé, Tate Donovan, Chris Messina, Adrienne Barbeau, Tom Lenk, Titus Welliver, Zeljko Ivanek, Bob Gunton, Michael Parks
Productora: Warner Bros. Pictures / GK Films / Smoke House Pictures


Se trata del tercer largo dirigido por Ben Affleck, si sí, Ben Affleck, y más vale que nos vayamos acostumbrando porque, si bien su carrera como actor tiene sus altibajos (por decir algo), como director apunta maneras. Ya en su primer film “Adiós pequeña, adiós” (Gone Baby, Gone, 2007) acumuló un buen puñado de buenas críticas, que confirmó con “The Town. Ciudad de ladrones” (The Town, 2010).

La película está ambientada en el año 1979, en la llamada “crisis de los rehenes”, durante la revuelta contra intereses de EEUU e Irsael, promovida por el nuevo líder de Irán, el ayatolá Jomeini. Un grupo numeroso de estudiantes asaltaron el 4 de noviembre la embajada de EEUU, que acabó con la toma de 66 rehenes diplomáticos. En medio de la confusión, 6 personas lograron escapar y se escondieron en la embajada canadiense.

El rescate de estos últimos es lo que motiva la película de Affleck, la CIA aprueba una misión en la que se intentará sacar a los 6 americanos escapados haciéndolos pasar por personal cinematográfico que ha ido de expedición a Irán para encontrar localizaciones para el rodaje de una nueva película: “Argo”. Historia cuanto menos interesante de un hecho real cuyos documentos fueron desclasificados por Clinton en 1997.








La ambientación setentera de la película está muy lograda, mezclando imágenes reales con filmaciones en tono documental que realmente dan el pego. La película tiene mucho del cine comprometido de los 70, y recuerda a películas como “Network” (1976, Sidney Lumet), por poner un ejemplo. Los actores hacen un trabajo creíble, incluido el propio Affleck , sobre todo Bryan Cranston (Breaking Bad) y Alan Arkin, que aunque sus apariciónes son bastante limitadas, aportan grandes actuaciones a la película.
spoiler:
Affleck consigue hacer que la película tenga un muy buen ritmo, ganándole el pulso en todo momento, transmitiendo de una manera genial la realidad, claustrofobia, angustia y miedo en los primeros instantes de la película y manteniendo al espectador interesado durante todo el film. La doble crítica realizada, una satírica y humorística a la industria del cine y otra más dura hacia la violencia y fanatismo iraní y las gestiones estadounidenses en materia internacional, están combinadas a la perfección, por muy extravagantes y dispares que parezcan.





Ahora bien, todo lo logrado en la primera hora y media de la película, donde realmente la película estaba a la altura de los rumores que la sitúan a ser ganadora del oscar 2012, se viene lentamente abajo en una última media hora donde Affleck, en vez de continuar su extravagante y genial historia y continuar ahondando en la denuncia inicial del film, se deja atrapar por el convencionalismo y la “fórmula mágica” del cine más comercial. 

Una pena que el director no haya sido capaz de ser fiel a sí mismo (supongo que el Money manda) en una película que me tenía tan alucinado como interesado. Un 7,0 para una película que durante la primera hora y media rozó el notable alto o, incluso, el sobresaliente. No obstante, creo que la carrera como director de Ben Affleck (por el que no daba ni un duro, todo hay que decirlo) empieza con buen pie. A ver cómo continua….



Nota VOSP: 6,9 / 10

viernes, 11 de enero de 2013

Estrenos 2013 - Amour, Michael Haneke



La dureza hecha arte. El amor en su máxima expresión.

Título Original: Amour (Love)

Año:  2012
Duración:  127 min.
País: Austria
Director: Michael Haneke
Guión: Michael Haneke
Música: Franz Schubert, Ludwig Van Beethoven, Johann Sebastian Bach
Fotografía: Darius Khondji
Reparto: Jean-Louis Trintignant, Emmanuelle Riva, Isabelle Huppert, William Shimell, Ramón Agirre, Rita Blanco, Alexandre Tharaud, Laurent Capelluto, Carole Franck, Dinara Droukarova
Productora: Coproducción Francia-Alemania-Austria; Les Films du Losange / X-Filme Creative Pool / Wega Film / France 3 cinéma / ARD degeto / Bayerischer Rundfunk / Westdeutscher Rundfunk / Canal + / France télévisions





El 2012 ha sido, sin duda, el año del director austríaco Michael Haneke. Si hace más de tres años logró que todos habláramos de él gracias a su magnífico film “La Cinta Blanca”, desde mediados del año pasado con su nuevo largometraje “Amour”, está arrasando allá por donde pasa. Primero se llevó la Palma de Oro en Cannes, después se llevó cuatro European Film Awards y, recientemente, ha conseguido nominaciones para los Globos de Oro, BAFTA y Oscars.


Haneke nos tiene acostumbrados en sus películas a sacar lo peor del ser humano, a indagar sobre la maldad bien de una forma directa (Fanny Games), o bien de una manera más sutil (La Cinta Blanca). Personalidades complejas disfrazadas de aparente normalidad, perversiones retorcidas dentro de paraísos personales construidos en base a cánones convencionales (Caché), todas tienen cabida dentro del mundo Haneke. Sin embargo en esta película cambia el registro -mimetizándose por momentos con el maestro sueco Ingmar Bergman-, para mostrar un concepto totalmente contrario, como es el amor, pero desde su vertiente más dolorosa e incómoda.

Estamos acostumbrados a ver el amor en sus primeras fases, en su versión más edulcorada, llena de facilidades y de falsas trampas. Haneke nos muestra el amor en los últimos momentos, cuando más escasea, en los momentos más complicados, los que definen de verdad ese sentimiento. El director austríaco abandona la sutileza y complejidad características de sus películas para dar paso a una película dura, real y sin ninguna trampa para el espectador. La dureza es tal que se hacen necesarios momentos para coger aire ante una nueva embestida. Haneke desnuda a su película desde el minuto uno, eliminando los falsos sentimentalismos y los posibles cambios de guión, adelantando un final tremendamente trágico. Así, lo único que le queda al espectador tras la primera escena, es acompañar a los dos simpáticos personajes hasta ese final.

La película narra la convivencia tranquila de un matrimonio anciano, Georges y Anne (Jean Louis Trintignant y Emmanuelle Riva), exprofesores de música, cultos, y con una vida, aparentemente, plena y feliz en un buen barrio de París. Un día Anne tiene un ataque cerebrovascular que le deja el lado derecho del cuerpo paralizado, con lo que Georges dejará todo por ayudar y cuidar a su esposa, mientras que su hija, también música, tomará una posición más cómoda en el conflicto.

Los dos actores están soberbios, resulta imposible imaginar alguien con mayor química e implicación en el proyecto que esta pareja de excelentes actores. Escenas extremadamente complicadas, con planos secuencia cercanos a los 10 minutos (varios de ellos totalmente impactantes). Los cambios de plano son estrictamente los mínimos y necesarios, con la cámara situada a la altura de los ojos, bien del espectador o bien del actor en cuestión, traspasando al espectador la sensación de ser un invitado o de estar participando de la acción.

Dos detalles me han llamado mucho la atención, el uso de la música y el agua.  La película está carente de banda sonora que acompañe a las imágenes, contrastando con los personajes que se han dedicado a ella toda su vida y reforzando la idea de sensación de pérdida y nostalgia. La música sólo suena en directo con la imagen, bien sea en un concierto, cuando se pone un CD o cuando alguien toca el piano. Creo que el uso de la música en esta película es un grandísimo acierto. En cuanto al agua, gracias a ella entendemos mucho mejor las imágenes, bien sea através de un grifo corriendo, la lluvia (que nos advierte de que existe un mundo fuera de las paredes de la casa), por medido de un botellín por el que tiene que beber Anne o el agua de la ducha que baña a la indefensa mujer. El agua está en constante sintoníaa con la película y la simple figura de un grifo en la cocina cobra un protagonismo exagerado y necesario.

Película desgarradora, que bebe del último cine de Bergman y reflexiona sobre ciertas cuestiones que involucran no solamente al enfermo. Haneke expone el amor en todas sus expresiones sin trampas, falsos romanticismos y con una crudeza tal, que duele. Igual peca un poco de hurgar demasiado en la herida, no por lo explícito (que es necesario) sino por la duración de la fase terminal (aunque no llega a recrearse en exceso), si es que algo se le puede reprochar a este estupendo largometraje. Haneke nos golpea duramente con una película que no te deja indiferente y que rondará mi retina durante mucho, mucho tiempo.



Nota VOSP: 8,6 / 10

jueves, 10 de enero de 2013

Actualidad - Nominaciones a la 85 edición de los Oscar

Un año más, tras las nominaciones a los premios frambuesa de Oro, llegan las nominaciones a los premios más grandes e importantes (que no mejores) del cine mundial.

Era de esperar, Lincoln con 12 nominaciones (todas las importantes) se ha erigido como la gran favorita en la gala de este año. No sorprende (ayer mismo lo comentaba) la no nominación de The Master (obtienen candidaturas los tres actores). La Vida de Pi con 11 se convierte en la segunda con más candidaturas, seguida de Los Miserables con 8 y Argo con 7.




Sorpresa positiva con Michael Haneke y su Amour con 5 nominaciones, entre ellas mejor película, guión y director. Ya lo veníamos avisando desde hace tiempo, grandísima película de un director con altibajos.

En cuanto vea Lincoln y Django Unchained me animo a hacer una quiniela con los Oscars más importantes. Mientras tanto podéis ver todas las nominaciones en AQUÍ

miércoles, 9 de enero de 2013

Estrenos 2013 - The Master, Paul Thomas Anderson (2012)


La necesidad de pertenencia a un grupo by Daniel Reigosa


Año: 2012
Duración: 137 min.
País: Estados Unidos
Director: Paul Thomas Anderson
Guión: Paul Thomas Anderson
Música: Jonny Greenwood
Fotografía: Mihai Malaimare Jr.
Reparto: Joaquin Phoenix, Philip Seymour Hoffman, Amy Adams, Laura Dern, Kevin J. O'Connor, Rami Malek, Jesse Plemons, Fiona Dourif, David Warshofsky, Lena Endre













Cine prácticamente vacío para uno de los estrenos de año. Esta claro que nos encontramos ante una de esas películas que no consiguen unificar la opinión de crítica y público (ni lo pretenden). Pasa con ciertos directores con talento, arriesgados y con ansias de renovación del lenguaje cinematográfico. Un ejemplo claro es Terrence Malick y su película “El Árbol de la Vida”. Otro claro ejemplo, sin duda, es el director Paul Thomas Anderson.





La expectación por ver esta película del director de las excelentes Pozos de Ambición (There Will Be Blood, 2008), Magnolia (1999) o Boogie Nights (1997) era muy alta y, en mi caso concreto, no ha defraudado. P.T. Anderson ha madurado su lenguaje en este film, realizando una profunda introspección de los estados mentales de sus personajes y exprimiéndolos hasta el agotamiento. Lenguaje visual duro, profundo, preocupado por el entorno social en que viven sus personajes y alejado de las corrientes más comerciales y aceptadas en el panorama visual americano. Se trata de una cinta extraña, cuanto menos, no apta para todos lo públicos por su peculiar rodaje y narrativa, en la que el tema principal, aparte de exponer la historia del fundador de la Cienciología, gira en torno a fragilidad del ser humano, las obsesiones y la necesidad de pertenencia a un grupo.

Para contarnos esto, P.T. Anderson se nutre de las dificultades de adaptación social de los soldados que combatieron en la Segunda Guerra Mundial -tema tratado con intensidad en otras películas (y otras grandes guerras) como La Escalera de Jacob (Jacob's Ladder, 1990) o, sin ir más lejos, en la serie Homeland (2011)- encarnadas en el personaje de Freddie Quell (excepcionalmente interpretado por Joaquin Phoenix), un marine de personalidad frágil, desequilibrado emocionalmente, que lucha por encontrar su hueco en la sociedad y dejar atrás un pasado tormentoso. Por otro lado tenemos a Lancaster Dodd (magistral Philip Seymour Hoffman), personaje con extrema capacidad de liderazgo, no carente de una (falsa) empatía y necesitado de poder, que verá en Freddie el títere ideal para manejar a su antojo y adherirlo a “La Causa”. La película nos mostrará que lo que podemos ver inicialmente como un enorme distanciamiento (ideológico y personal) de los dos personajes principales no será más que dos maneras distintas de expresar las fragilidades internas, las obsesiones y necesidades. Los dos personajes se parecen más de lo que un principio pueda parecer.



La Cienciología es tan sólo el vehículo para narrar realidades mucho más generalistas, como cualquier tipo de religión o sistema socio-político. Al más puro estilo Buñuel, Anderson en esta película expone a sus personajes a creencias y situaciones surrealistas y absurdas, atendiendo más a la defensa pasional e irracional de estas que a la explicación racional de las mismas (como ocurre con la religión, la política o las modas en general). La citación a Buñuel no es casual, ya que se pueden encontrar en el film claras similitudes con películas como El Ángel Exterminador (1962), Simón del Desierto (1965) o la etapa surrealista/absurda francesa de mediados de los setenta.  Anderson también utiliza técnicas narrativas del cine mudo de los años 20, enfatizando el lenguaje corporal y la expresión facial, consiguiendo imágenes de una notable potencia visual.

La dirección es, probablemente, lo mejor del film junto con las excelentes interpretaciones de los tres actores principales (magistral  Philip Seymour Hoffman). A través de la cámara, el director nos traspasa parte la sensaciones de fragilidad, inquietud, obsesión, confusión y ansiedad que sufren los personajes principales. El uso del formato de 65mm y la excepcional banda sonora de Jonny Greenwood (artífice principal del sonido de Radiohead) ayudan a incentivar y multiplicar esas sensaciones. El abuso de desenfoques, contraluces, imágenes en segundo plano con elementos en movimiento en primer plano, ángulos incómodos de cámara o sonidos estridentes en una banda sonora cercana a la enfermedad, son elementos constantes en el film y los responsables de la sensación de incomodidad que genera su visionado.

Al salir del cine pude escuchar comentarios de gente indignada y perpleja por lo que había visto. Confirmado, P.T. Anderson no es un director convencional, igual pretendía generar en el espectador la sensación que provoca Dodd en Quell, o que nos planteemos el tipo de decisiones que estamos obligados a tomar.


Película excepcional, no apta para todos los públicos, de la que estoy prácticamente seguro que no triunfará en la gala de los Oscars, que no suele premiar este tipo de filmes pesimistas, desprovistos de un envoltorio comercial y exponentes de la fragilidad del ser humano en general, norteamericano en particular. Referencias al mejor cine de Buñuel, al cine mudo y con imágenes potentes acompañadas de una banda sonora ”enferma”. Un verdadero placer visual. Y para muestra un botón, la fascinante escena del interrogatorio de iniciación a la que somete Dodd a su nuevo pupilo “No parpadees!”.


Nota VOSP: 8,7 / 10

Actualidad - Día de nominaciones (BAFTA y Razzies)

Hoy, miércoles 9 se han dado a conocer las nominaciones a dos premios cinematográficos muy diversos: los premios BAFTA ingleses y los Razzies (conocidos por anti-óscars o premios frambuesa del cine).

En cuanto a los importantes, es decir los BAFTA (por si quedaba alguna duda), destaca Lincoln con 10 nominaciones, seguida de Los Miserables y La Vida de Pi con 9. The Master consigue nominaciones para todos sus actores (Phoenix, Seymour Hoffman y Adams). Destaca la no inclusión de Spielberg en la categoría de Mejor Director, categoría en la que se cuela el austríaco Haneke.

Consulta todas las nominaciones a los BAFTA 2012 AQUÍ


Por el contrario, en los controvertidos premios Razzie, que castigan a las peores películas del año destaca la Saga Crepúsculo: Amanecer Parte 2 con 11 nominaciones sobre un total de 10 categorías, seguida de Desmadre de Padre con 8 y Battleship con 7. Kristen Stewart con 3 nominaciones (dos por peor actriz: Amanecer y Blancanieves y uno por peor pareja en pantalla, con R. Pattinson, nominado también a peor actor del 2012) se desmarca y consigue un nuevo record: estar nominada al menos una vez en cuatro ediciones consecutivas.

Consulta todas las nominaciones de los Razzies 2012 AQUÍ

Estrenos 2013 - Zero Dark Thirty

Trampa inicial, desarrollo verosímil y electrizante final by Daniel Reigosa





Título original: Zero Dark Thirty

Año 2012
Duración: 157 min.
Director: Kathryn Bigelow
Guión: Mark Boal
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Greig Fraser
Reparto: Jessica Chastain, Joel Edgerton, Taylor Kinney, Kyle Chandler, Jennifer Ehle, Mark Strong, Chris Pratt, Mark Duplass, Harold Perrineau, Jason Clarke, Édgar Ramírez, Scott Adkins, Frank Grillo, Lee Asquith-Coe, Fredric Lehne, James Gandolfini, Reda Kateb








Es difícil hacer una película sobre hechos recientes que han marcado la historia mundial -más concretamente la americana-, sin que suene a enardecimiento patriótico y más si lleva adheridas las palabras 11 de Septiembre. Es difícil escapar de la moralina, el triunfo del bien y del mal, de la conspiración en una película que trata de capturar (y matar) al malo de todos los malos. Es difícil incluso cuando pretendes mostrar los dos lados de la historia (torturas excesivas, encubrimientos o la cultura del “disparar y luego preguntar”) para seguir sonando creíble.


Y es difícil porque desde el minuto uno, la directora se posiciona. Cinco minutos de pantalla en negro con las últimas conversaciones de las personas que iban en los aviones que se estrellaron contra las torres gemelas en aquella mañana fatídica del septiembre. Una vez pasados esos cinco primeros minutos, por mucho que intentes retratar la brutalidad americana (llegando a realizar una crítica bastante agresiva) el espectador ya identifica héroes y villanos.


Este, a mi modo de ver, es el gran error de esta película que juega a dos bandas entre la historia real y la inventada. No obstante, y sin contradecir lo dicho en los primeros párrafos, es de destacar que la película no tiene más trampas, no intenta manipular, no cae en los clichés tan manidos del cine bélico/político e intenta no posicionarse demasiado, algo que es de agradecer. Existe una crítica sutil hacia los métodos usados en este tipo de conflictos, donde existe un infinito abuso del cinismo y la hipocresía.



Técnicamente la película es notable y bastante compleja. Bigelow, que ya mostró sus dotes para filmar la tensión en modo documental en su anterior película “En Tierra Hostil”, vuelve a echar mano de esa técnica para filmar los mejores momentos de la película, convirtiendo al espectador en un soldado más, agudizando al máximo sus sentidos, acelerando su pulso y haciendo que tenga la vista fija en todo lo que pasa para no perder detalle, aunque el final sea de sobra conocido.

Bigelow mezcla intencionadamente en la película escenas que podrían pasar por un documental con escenas de la ficción más exquisita. La parte documental cuenta con escenas tan reales que parecen sacadas de los propios archivos de la CIA, con sonido ambiente, iluminación natural y grabadas con cámara en mano, mientras que en la parte ficticia cambia la iluminación, usa la cámara fija e incluso acompaña las imágenes con una banda sonora digna del mejor cine bélico. Al final el espectador sale del cine sin saber a ciencia cierta si lo que ha visto es cierto, o no, o sólo en parte, y esa sensación es bastante positiva.


Por último y en contra de lo que he leído, a mí el ritmo me parece muy acertado, me esperaba una película más tediosa en los desarrollos intermedios de la trama y me he encontrado con una cinta que funciona muy bien y te mantiene atento en todo momento, y eso, como ya he comentado, en una historia de la que conoces el final, tiene mucho mérito. 

Resumiendo, una película que merece la pena ir a ver y que, salvando la trampa inicial y algunas pequeñas cosas más, intenta ser sincera y no engañar a nadie. Eso sí, el cine se nos está llenado de historias que relatan lo buenos que son allí en la CIA, como pasó con Argo y ambas películas son claras candidatas al Óscar… ¿y si contraatacamos con nuestros superagentes Mortadelo y Filemón, o una entrega de Anacleto agente secreto?



Nota VOSP: 7,0 / 10



Estrenos 2012 - Los Miserables, Tom Hooper


 Renovación interesante del género musical con momentos de tedio y necesidad de oxígeno


Título Original: Les Misérables

Año: 2012

Duración: 152 min.

País: Reino Unido
Director: Tom Hooper
Guión: William Nicholson (Drama: Victor Hugo)
Música: Claude-Michel Schönberg
Fotografía: Danny Cohen
Reparto: Hugh Jackman, Russell Crowe, Anne Hathaway, Amanda Seyfried, Eddie Redmayne, Samantha Barks, Helena Bonham Carter, Sacha Baron Cohen, Aaron Tveit, Isabelle Allen, Daniel Huttlestone, Colm Wilkinson, Natalya Wallace, Michael Jibson, Bertie Carvel, Tim Downie, Marc Pickering, Patrick Godfrey, Killian Donnelly, Fra Fee, Gabriel Vick, George Blagden, Alistair Brammer, Charlotte Hope
Productora: Coproducción Reino Unido-Estados Unidos; Universal Pictures / Working Title






Hace años que el género del musical clásico está agonizando, dando sus últimos coletazos para sobrevivir en un mundo donde priman otro tipo de producciones. A este respecto, Hairspray y Mamma Mia no hicieron más que acentuar la necesidad urgente de renovación de un género con guiones cada vez más planos y que pierde adeptos a una velocidad endiablada.


Chicago y Moulin Rouge lo intentaron a la vieja usanza, mezclando baile y sensualidad en un show coreográfico más cabaretero, logrando una modernización del género notable pero con argumentos que ya parecen demasiado exprimidos. Una película más de cabareteras y la saturación hubiese sido completa, ya sin vuelta atrás.



Los Miserables es una propuesta totalmente distinta, que tira de la narración más clásica y suprime las coreografías, lo que hace más creíble la historia. Aquí las canciones (muchas veces simplemente diálogos cantados, sin resquicio de canción propiamente dicha) están al servicio de la narración, no para dar forma a una coreografía que, en esta película, hubiera funcionado realmente mal, reduciendo drásticamente la intensidad dramática del film.

Precisamente la intensidad dramática es uno de los grandes pilares con los que cuenta esta película, aportando momentos realmente intensos donde los actores juegan un papel primordial. Punto y aparte para confesar que, de primeras, una película con Anne Hathaway, Hugh Jackman y Russell Crowe lo tiene todo para que un servidor la descarte en cartelera, pero he de reconocer que los tres están magníficos. Los cinco minutos de primer plano con una Anne Hathaway destrozada cantando “I Dreamed a Dream”, son de lo más intenso que he visto en el cine (esta actriz hace más en cinco minutos que muchas en toda su carrera) y le bastan para garantizar el Oscar a la mejor actriz secundaria. Hugh Jackman también está espectacular en la, probablemente, mejor interpretación de su carrera y el camaleónico Crowe no desentona (ni a nivel de actuación ni musicalmente hablando), lo cual ya me parece suficiente.








Otro punto fuerte del film es la ambientación: vestuario, fotografía, estética y dirección artística puestos al servicio de la historia, derrochando verosimilitud. Las escenas en las sombrías calles de París o las del alzamiento popular transmiten la sensación de estar viendo algo muy grande, una superproducción donde se ha invertido correctamente hasta el último centavo (algo difícil de ver hoy en día). Además, en ciertas ocasiones te queda la sensación de estar viendo una obra en directo, con lo que se consigue que, en muchas ocasiones, la unión entre público y obra sea casi perfecta.

Y aquí es donde radica el principal problema de la película, en las ocasiones donde no consigue esa unión. El hecho de que sea totalmente cantada (no hay ni un solo diálogo no entonado) hace que muchas escenas (como la lectura de una carta) pierdan fuerza, convirtiéndolas en casi cómicas. Aparte, es muy difícil para el espectador tener la concentración al máximo todo el rato ya que no hay momento de descanso entre canción y canción (aparte, desconozco si existe una versión doblada, la cual no tendría ningún sentido, con el agravante para espectador que no está acostumbrado a leer subtítulos y tiene que doblar su esfuerzo). 

Por otro lado, hay muchas escenas –aquellas en que hay que prestar atención a varios personajes en pantalla- en las que resulta casi imposible seguir la trama sin dejarse la vista en el intento. Excesivos primeros planos en escenas corales y bruscos movimientos de cámara hacen que la mayor parte del trabajo sucio lo tenga que hacer el espectador. Esto, unido a la falta de respiro de momentos musicales, crea en muchas ocasiones un caos visual y sonoro del que es difícil recuperarse…es como estar leyendo en el sofá mientras alguien a tu lado te está hablando de su viaje a Croacia mientras te enseña fotos y pone música para acompañar…algo te vas a perder, seguro.







En resumen, gran experimento de un género que necesita un lavado de cara, que funciona a la perfección en lo que a capacidad interpretativa, intensidad dramática y ambientación se refiere, pero que falla en muchas ocasiones en la dirección, convirtiendo la película en ciertos momentos en un caos sin posibilidad de sacar la cabeza para respirar algo de paz. Unos planos alejados de las escenas más intensas o un mínimo de diálogo (aunque sea introductorio) habría bastado para que todas las piezas encajasen a la perfección. No obstante, tengo la sensación de que la Academia va a premiar considerablemente esta cinta con un mínimo de 3 estatuillas (actriz secundaria, vestuario y canción, banda sonora o maquillaje).




Nota VOSP: 7,2 / 10